Isla Barú: lo hermoso, lo feo y lo real.

Isla Barú fue desde un primer momento un imperdible en nuestro viaje. Todo aquel con quien hablábamos nos mencionaba lo maravilloso del lugar, los hospedajes sobre el mar, la transparencia del agua y la calidez de la gente.

Cuando comenzamos a indagar un poco más encontramos otras opiniones que mencionaban excesos de turistas, confianza extrema de vendedores ambulantes, ratas, contraste social fuerte, suciedad e inseguridad.

No sabíamos con qué cara de la moneda quedarnos y decidimos tomar una opción intermedia. Queríamos disfrutar unos días en esas playas paradisíacas pero ningún hospedaje accesible a nuestro bolsillo nos cerraba. Los ratones y yo no nos llevamos muy bien y en todos los comentarios que leíamos mencionaban a los roedores. Por este motivo, desistimos de los hostels sobre el mar y encontramos uno más alejado que ofrecía servicio de traslado por la mañana y la tarde a la playa.

Barú es todo lo que oímos: linda pero sucia por la cantidad de gente que hay. Tranquila cuando te alejas un poco pero también insegura si está oscuro. Soy del grupo que prefiere no mentir sobre los lugares y si bien el mar es hermoso y la playa también, tener que estar cada menos de cinco minutos rechazando ostras, masajes, collares, licuados, y cuanta cosa se vende por allí, es un poco invasivo e incómodo.

Entiendo que es la forma de trabajo de los locales, viven del turismo pero llega un momento en el que querés dormir de cara al sol y se te hace imposible. Es más, en un momento estaba recostada en una reposera y sentí que alguien tomaba mi pie, abrí los ojos y una señora me estaba masajeando.

A Barú se puede ir por el día desde Cartagena o quedarse para disfrutar varios días. Desde allí también se hacen recorridos a las Islas del Rosario y al Oceanario. Hay mucha variedad y si bien no pude hacerlo, les recomiendo que busquen el puesto de comida de unos chicos argentinos que hacen uno super largo, con paradas en distintas islas y distintos puntos de snorkel.

Hay islas para todos los gustos, algunas más de fiesta, otras tranquilas; está una casa de Pablo Escobar donde pueden ver una avioneta estrellada en el mar. Pero sin duda, lo imperdible de todos los tours es la parada en mar abierto para realizar snorkel en los corales. Fue uno de los momentos más lindos del viaje. La sensación de estar en medio de la nada, los peces de colores, la profundidad, los corales. Quedé maravillada y con ganas de más.

Mi recomendación para visitar Barú es que hagan mi ruta, porque mi hospedaje fue espectacular y no puedo dejar de recomendarlo: Urantia. Es una casa hermosa con pileta y una vista espectacular. Tiene muy pocas habitaciones por lo que el ambiente es super tranquilo y agradable. El grupo que trabaja allí es increíble, super atentos, cordiales, divertidos; y Carolina, su dueña, una gran anfitriona.

Como están alejados de la playa, a unos 10 minutos en auto, ofrecen un traslado gratuito de ida (por la mañana) y vuelta (por la tarde), además el desayuno está incluido en la tarifa. Por otro lado, venden bebidas, tragos, cenas y hay a disposición libros, juegos de mesa y televisión.

MINI DATOS A TENER EN CUENTA EN BARÚ


  • En la playa hay bocha de hospedajes pero hay un tema con los ratones. Antes de reservar lean bien los comentarios de los viajeros anteriores y sino, vayan a la mejor opción: URANTIA (juro que no es chivo pago, es que cuando uno encuentra un lugar que lo hace sentir como en casa debe compartirlo).
  • Hay mucha oferta de tours, basta con caminar para encontrar el mejor recorrido al mejor precio. Háganle caso a la intuición y que la persona con la que cierren trato les resulte de confianza.
  • La comida en la playa es mucho más económica que los otros puntos del caribe colombiano que visitamos.
  • A la salida de la playa hay que estar atentos, sobre todo de noche, ya que muy cerca hay un bosque sin salida que es un tanto inseguro.
  • El mar es excelente para hacer snorkel: muchos corales y peces. Ante esto, recuerden: mirar sin tocar! y si es posible: naden. Cada vez que se paran sobre un coral, lo lastiman o lo matan.
  • Si van a Urantia y no quieren gastar mucho dinero, lleven comida. Pueden cocinar allí pero no hay nada cerca para cocinar.
  • Al Oceanario no volvería a ir. Si bien se ven muchos animales y están en el mar, notamos que había espacios delimitados, cosa que no me gustó mucho en lo personal.



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