Puno: Uros y Taquile

Hay lugares que por foto aparentan algo y en la experiencia son diferentes. Eso me pasó con las islas del lago Titicaca. Antes de viajar le insistí mucho a mi novio para pasar una noche en una casa de familia de la comunidad Uros. No logré convencerlo, por suerte.

Desde el primer momento que supe que iba a viajar a Perú comencé a buscar qué otros destinos podía visitar además del Machu Picchu. Las islas de los Uros me enamoraron, tenía la mente puesta ahí, sentía tantas ganas de conocer ese lugar como de llegar a Aguas Calientes. No sé porqué, pero la cuestión es que cada vez que veía una nueva foto me generaba más ansiedad.

Finalmente decidimos hacer un tour por el día que salía bien temprano por la mañana, visitaba dos islas de los Uros y luego iba hasta la isla Taquile. Y no puedo decir que el lugar es feo, porque no lo es, pero la experiencia no fue la mejor.

Islas de los Uros sobre el lago Titicaca
Llegamos a Puno en un micro de Peru Hop que viajó toda la noche desde Cuzco. Ya contaré sobre el servicio de hop-in / hop-off que ofrece esta empresa. En fin, a la mañana, cuando arribamos a la ciudad fronteriza con Bolivia, nos quedamos en un hotel que tenía convenio con la empresa de micro y nos permitía utilizar el hall, el wifi, el baño y por 10 s/ desayunar abundantemente.

A eso de las 7:30 am nos pasó a buscar la combi que nos llevaría al puerto para tomar nuestro barco a las islas. El Lago Titicaca es el lago navegable más alto del mundo y cuando te adentras sentís que estás en el mar. Es hermoso, es más, cada vez que me preguntan comento que lo mejor de ese día fue contemplar la puesta del sol desde el barco con el viento en la cara.

Nuestro guía fue muy bueno, nos contó mucho sobre la historia del lugar. Era uno de esos guías que saben y que se prestan a la charla particular, que no tienen aprendido un libro de memoria sino que viven la experiencia junto a los viajeros y evacúan todas las dudas.

Familia uro
Nuestro primer descenso fue en una isla de los Uros donde vivían 5 familias. Fue muy interesante conocer cómo se construyen las islas, las casas y las embarcaciones con la planta de totora. Es bastante sorprendente que la resistencia de la construcción y la forma en la que se mantiene a flote por 30 años. Una vez que nos contaron cómo construían y pescaban, nos invitaron a pasar a las diferentes casas. Era simplemente una habitación con un colchón, algo de ropa, una laptop, un mueble y nada más. La cocina era comunitaria para todo el lugar.

Después, las mujeres nos cantaron algunas canciones en diferentes idiomas y nos ofrecieron viajar en sus embarcaciones hasta la isla que funciona como capital. Allí hay una feria y un almacén dónde por 1 s/ te sellan el pasaporte.
Embarcación de totora

La mala experiencia o en realidad la decepción vino por parte de la ansiedad por los turistas. Todo era comercio y sentí que mi presencia ahí era un signo dolar (aunque no tenía dolares). Para todo pedían dinero y cada dos pasos te suplicaban que les compraras una artesanía, un imán o un tejido. No me sentí cómoda. Es más, luego de viajar en la embarcación, teníamos que abonar el viaje pero nuestras mochilas habían quedado en la lancha del tour. Pedimos bajar para buscarlas pero no nos dejaban descender hasta que no abonáramos, por ende tuvimos que gritar desde adentro de la embarcación a nuestro guía, describirle nuestras mochilas, que él las buscara y nos las pasara para poder abonar antes de bajar. Mucha desconfianza.

Vista del lago Titicaca desde uno de los máximos puntos de Isla Taquile
En fin, después de allí seguimos camino a nuestro segundo destino: Isla Taquile. Acá todo fue un poco mejor. Mucha altura y mucha caminata que me provocaron un poco de dolor de cabeza. Taquile tiene un punto máximo donde se está a los 4.050 msnm, es decir, más que Cuzco. A pesar del dolor de cabeza pude disfrutar de unas vistas hermosas del lago en donde se veía a la distancia la costa boliviana. Además, el tour incluía el almuerzo en una casa de familia con comidas típicas muy sabrosas, danzas típicas y una explicación sobre la cultura local.

Pudimos recorrer la isla a nuestro tiempo y subir hasta la plaza principal. Realmente es muy pintoresca y vale la pena visitarla, mucho más que los Uros. Los pobladores se dedican a la agricultura y al turismo pero no desconfían ni sofocan con sus ventas. Son respetuosos y van a su ritmo.

En fin, mi recomendación es que de todas formas visiten ambas islas pero no sé si lo ideal es dormir allí, aunque el amanecer debe ser una locura. Visiten con el conocimiento de lo que pueden encontrarse para no decepcionarse como yo.

Como yapa recorrí un poco el pueblo de Puno. Su plaza es chiquita pero muy linda, a mi me encantan las plazas de pueblos y la sentí así. Tranquila, prolija, con su catedral al frente. Hay unas peatonales llenas de locales muy lindos y como gran recomendación, compren pan de ajo en El Tumi (no tiene web pero queda en Libertad 386), toda su comida es muy rica y a buen precio, la atención también es excelente, pero el pan de ajo, de lo mejor de mi viaje.





4 comentarios:

  1. Hola!
    Que buen post, buenos consejos y sobre todo hablas de verdad!!
    Esa es la realidad del turismo en muchas partes. A veces hostigan a los turistas con sus productos para que solo les compres, porque ellos viven del turismo. Pero a veces es tanto que el acoso se convierte en desconfianza. Yo creo que es bueno conocer distintas realidades y como blogueros de viajes es importante comunicar siempre siendo honesto con nuestros lectores.


    Saludos!

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    1. Hola! gracias por tu comentario!
      Sí, como bloqueos de viaje es muy importante comunicar la realidad de nuestra experiencia.
      Saludos!

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  2. Hola! visité esos lugares en 1999 cuándo fuimos desde nuestro pueblo hasta Cuzco en auto. Cruzar el Titicaca en balsa con el coche cargado será una experiencia que jamás olvidaremos. Dormimos en Puno y al fía sgte fuimos a las islas, sentí la misma sensación que vos, puro comercio, pero aún recuerdo que mientras caminaba por Cusco me perseguían para venderme tejidos. Compruebo que nada ha cambiado y a pesar que me incomoa como vos, también deseo volver para ver esos maravillosos lugares. Saludos!

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    1. Son lugares maravillosos, hay que saber disfrutarlos a pesar de la incomodidad. Creo que si uno va preparado puede hacerle frente a eso. Que experiencia divertida debe haber sido lo del auto en la balsa! Saludos

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